Cinco consejos para que los niños y las niñas coman bien en las vacaciones

Los padres nos preocupamos cuando llegan las vacaciones y los niños no comen bien. Los cambios en la rutina diaria y los horarios influyen en la alimentación de toda la familia.

En vacaciones nos niños se levantan y acuestan más tarde. También cambian los horarios de las comidas e incluso el tipo de alimentos que suelen consumir. Por ejemplo, no se ingieren tantos platos calientes sino que la mayoría son fríos o del tiempo. Las ensaladas y las frutas suelen sustituir a los platos de cuchara como las lentejas.

Cinco consejos para que los niños coman bien en vacaciones

Debes armarte de paciencia e intentar que todos los días los niños tengan una alimentación más o menos saludable. No importa si un día no come bien, pero sí puede ser un problema que lo haga más de una semana.

1. Mantén en lo posible los horarios de comida

Para evitar que los niños dejen de comer o que coman alimentos inadecuados, los padres podemos intentar no modificar, si es posible, los horarios de comida que suelen tener los niños de forma importante. Podemos comer una hora más tarde por ejemplo pero no tres.

En vacaciones intenta que los niños hagan entre 3 y 5 comidas: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Esto evitará que coman entre horas comidas poco saludables.

2. Vigila las comidas entre horas

Ofrece a los niños entre horas alimentos saludables como frutas o galletas integrales. Evita que coman constantemente snacks o dulces. Si los niños toman una bolsa de papas fritas antes de la comida, seguro que luego no tendrán hambre.

Las comidas entre horas suelen ser las más delicadas en lo que al mantenimiento de la salud se refiere. En estos momentos del día aumenta la probabilidad del consumo de alimentos ricos en azúcares, que se vinculan con la obesidad según varios estudios científicos.

3. Disfruta del tiempo de la comida en vacaciones

Los padres pueden aprovechar para hablar con los niños lejos de la rutina diaria. Procura que los niños coman siempre en familia. No suele ser una buena idea separar al niño en otra mesa cuando come mal. No resuelve nada y puede impedir la adaptación del niño.

Lo mejor para un niño que come mal es que se siente con toda la familia y disfrute del momento. Los padres tenemos que elogiar al niño cuando come bien para que se vaya animando cada día más. Funcionan mejor las recompensas que los castigos.

Un consejo práctico es intentar que durante la comida no realicen otras actividades como ver la televisión o jugar con el teléfono. Los niños concentran su atención en esa actividad y dejan de tener interés en la comida. Si bien cuando un niño es pequeño esta actividad puede valer para distraerle cuando le damos la papilla, luego se puede convertir en un problema. Si el niño necesita ver la tele para comer siempre, esto influirá cuando no la tenga a su alcance. Además estos niños suelen tardar mucho en comer con distracciones. Al final se aburren y dejan de comer.

Intenta que la hora de la comida se realice en un entorno tranquilo y sin distracciones. También procura no comer todos los días fuera de casa aunque sea vacaciones.

4. Agua y frutas siempre a su alcance

Si vas a la playa, intenta siempre que los niños estén siempre hidratados. Deben tomar agua siempre que sea posible en lugares con excesivo calor.

Evita el consumo excesivo de bebidas azucaradas o con gas, ya que aumentan el riesgo de obesidad, según los expertos. Es mucho más saludable tomar agua que este tipo de bebidas. Procura que tomen leche fría, batidos o jugos de frutas naturales.

5. Cuidado con la digestión

También hay que tener cuidado con que los niños no se bañen hasta que pasen 2 o 3 horas después de la comida. Hay que respetar el tiempo necesario para la digestión. No dejes que los niños de menos de diez años se vayan solos al agua después de comer. Muchos de los accidentes con el agua suceden después de comer debido a los cortes de digestión.

Fuente: eresmama.com