Cómo potenciar el aprendizaje socioemocional de los estudiantes en las salas de clases a través de la colaboración entre las escuelas

El éxito de los jóvenes en la escuela y en la vida está inevitablemente ligado a su desarrollo social y emocional saludable. Décadas de investigación han mostrado que los estudiantes que tienen un sentido de pertenencia y propósito, que pueden trabajar bien con sus compañeros de clase para resolver problemas, que pueden planear y establecer metas, y que pueden perseverar a través de los desafíos, son más propensos a maximizar sus oportunidades y alcanzar su pleno potencial.

El desarrollo socioemocional es multifacético y engloba diversas habilidades y competencias que los estudiantes necesitan para establecer metas, regular el comportamiento, y construir relaciones virtuosas.

Para Ignacio Zenteno, director de Asesorías en Aprendizaje Socioemocional de Impulso Docente, estas habilidades se pueden agrupar en tres dominios interconectados que la literatura generalmente propone.

La primera de ellas, habilidades cognitivas, incluyendo funciones ejecutivas como la memoria de trabajo, el control de la atención, la inhibición de impulsos y las habilidades de planificación y organización, así como las creencias sobre sí mismo que influyen en la disposición al aprendizaje.

La segunda de ella, la competencias emocionales o intrapersonales que permiten hacer frente a la frustración reconocer y manejar las emociones, y comprender las emociones y perspectivas de los demás; y finalmente las habilidades sociales e interpersonales que permiten navegar por las situaciones sociales, resolver conflictos, trabajar de manera eficaz en equipo, y demostrar compasión y empatía hacia los demás.

“Los estudiantes con competencias socioemocionales más fuertes tienen mayores probabilidades de entrar y graduarse de la educación superior, obtener satisfacción en sus carreras, gozar de una mejor salud física y mental, mantener relaciones positivas en sus trabajos y familias, evitar conductas delictivas, y convertirse en ciudadanos comprometidos” comenta Zenteno.

Por otro lado, existe un creciente evidencia que sugiere que las intervenciones que abordan directamente las competencias socioemocionales de los profesores influyen positivamente en una variedad de indicadores de bienestar, incluyendo reducciones en sus niveles de estrés y desgaste, lo que puede reducir las tasas de rotación en los colegios.

Los profesores también informan de una mayor satisfacción laboral cuando sus estudiantes están más comprometidos y obtienen mejores resultados.

“Dada la considerable cantidad de tiempo que los jóvenes pasan en la escuela interactuando con otros estudiantes y adultos, los entornos educativos formales son un contexto primario y crítico para potenciar intencionalmente el desarrollo socioemocional. Las condiciones para lograr entornos favorables son cada vez más conocidas”, señala el experto.

Además, agrega que “las estrategias de aprendizaje socioemocional deben ser contextualizadas y adaptadas a la cultura, la edad y las necesidades de los estudiantes, y deben integrar diversos espacios, incluyendo la escuela, el hogar y la comunidad. Los estudiantes tienen más probabilidades de beneficiarse cuando el aprendizaje socioemocional está arraigado en las interacciones cotidianas y en la cultura escolar, dentro y fuera del aula”.

Las prácticas instruccionales que integran o entrelazan deliberadamente el contenido académico con temas y/o habilidades socioemocionales probablemente sean las más efectivas y sostenibles.

Una forma de promover prácticas que fomenten las competencias socioemocionales de adultos y estudiantes es a través de la colaboración entre establecimientos educativos, fomentando la transferencia de aprendizajes y estrategias efectivas que se desarrollan en diversas comunidades.

Red colaborativa

Motivados por este enfoque, Impulso Docente con el apoyo de Fundación Mustakis se han propuesto desarrollar una red colaborativa de escuelas y organizaciones que implementen, investiguen y difundan prácticas pedagógicas y de gestión enfocadas en promover el aprendizaje socioemocional en sus comunidades.

En este contexto, a fines de agosto se llevó a cabo el primer encuentro inter escuelas de la red, en el cual participaron representantes de 14 establecimientos educativos de 7 regiones de Chile. En este encuentro virtual, directivos, docentes, profesionales y asistentes de la educación pudieron intercambiar experiencias con sus pares de otros establecimientos para fomentar el aprendizaje socioemocional de adultos en sus comunidades.

Durante las actividades de discusión, un grupo de directivos concluyó que “a través del desarrollo de habilidades socioemocionales en los adultos podemos promover la empatía, generar ambientes laborales de respeto, generar instancias de trabajo colaborativo entre docentes, y gracias  a esto se ve beneficiada toda la comunidad educativa”.

Un desafío crucial es que los educadores hoy en día reciben poca formación (ya sea inicial o continúa) sobre cómo promover el desarrollo de habilidades socioemocionales. Los educadores necesitan apoyo para desarrollar sus propias capacidades en estas áreas, y es difícil para los adultos ayudar a los estudiantes a desarrollar estas habilidades si ellos mismos no las han cultivado.

La colaboración entre establecimientos educativos podría acelerar este proceso de desarrollo profesional, necesario para la formación integral de los ciudadanos de nuestro país.