Educación positiva, un cambio de paradigma que nace en el siglo XXI

David Bott, experto internacional en Educación Positiva, explicó los alcances y aplicación de este enfoque educativo en un encuentro con miembros de la Red de Educación Digital, iniciativa impulsada por el Programa Chile de Fundación BHP.

“No hay nada más importante que el bienestar de la niña o niño”, dijo David Bott, destacado consultor internacional, sobre la educación del bienestar o educación positiva, en un encuentro organizado por la Red de Educación Digital (RED), instancia impulsada por el Programa Chile de Fundación BHP.

Desde Melbourne, Australia, Bott se conectó a comienzos de julio con Chile para compartir con profesionales de la RED, compuesta por Aprendoencasa.org, ComunidadMujer, Enseña Chile, Fundación Kodea, Fundación Chile y la Escuela de Psicología de la UAI. En la ocasión, expuso sobre las claves de este enfoque que se centra en el bienestar de los estudiantes y de toda la comunidad educativa.

El especialista, director de la Positive Education Schools Association y co-autor del libro “10 Things Schools get Wrong (And how can we get them right)” (2020), afirmó que “la pandemia ha cambiado el mundo y nunca volverá a ser igual. El bienestar mental de los estudiantes se ha visto afectado. Pero, hemos visto que quienes se han educado bajo los preceptos de la educación positiva han tenido mejores herramientas, mejor resiliencia, para enfrentar las consecuencias psicológicas del distanciamiento social y la incertidumbre”.

Al alero de la Red Internacional de Educación Positiva(IPEN por sus siglas en inglés), que nació en 2014, ya son 20 mil educadores en el mundo que siguen los lineamientos de este nuevo enfoque educativo que nació a partir de la aplicación de la teoría de la Psicología Positiva delineada por el psicólogo Martin Seligman, director del Departamento de Psicología de la Universidad de Pensilvania, en Estados  Unidos.

Psicología positiva

Para comprender la educación positiva o del bienestar es necesario interiorizarse en el cambio de paradigma que propone la psicología positiva. Claudio Ibáñez, fundador y director ejecutivo del Instituto Chileno de Psicología Positiva, fue el encargado de introducir esta temática en el encuentro de la RED.

“La experiencia general indica que se recurre a un psicólogo cuando existen problemas que mejorar, déficits y dificultades. Esto se da porque la psicología convencional pone el foco en síntomas como emociones negativas o lo que no está funcionando bien, con un análisis fuerte en el pasado de las personas”, sostuvo, y agregó: “Por el contrario, la psicología positiva es un cambio de foco, porque se centra en las emociones positivas, las fortalezas, lo que funciona bien, y releva la visión de un futuro positivo. Este cambio de paradigma lo hace la psicología positiva usando el método científico”.

Para este psicólogo chileno, cuando las personas están bajo el influjo de emociones positivas, el optimismo, entusiasmo, confianza y perseverancia, es que afloran sus mejores cualidades. “Las emociones positivas incrementan los recursos intelectuales, sociales y psicológicos. Esta felicidad genera en los individuos desempeños exitosos”, explicó Ibáñez.

Educación positiva

A su turno, David Bott dijo que en las escuelas que abrazan la educación positiva “a los niños se les enseña un lenguaje de bienestar desde muy pequeños. El mundo para ellos es sobre las personas, la contribución, las fortalezas y la colaboración”.

El consultor planteó que para que se genere un ambiente en el cual se pueda desarrollar la educación positiva es necesario que todo el establecimiento aprenda y se nutra de este enfoque, incluidos los padres y apoderados.

Bott sostuvo que “una pregunta crucial que los educadores deben hacerse es cuál es el propósito de la escuela. Y lo que vemos es que, en definitiva, no son las matemáticas o la historia, sino que enseñar a resolver problemas importantes en el futuro, mediante un aprendizaje adaptativo y personalizado. De eso se trata la educación positiva”.

Si bien dijo que existe un porcentaje de fracaso en la aplicación de la educación positiva, debido a factores diversos alrededor del mundo, este modelo se basa en los siguientes pasos:

1. Crear una nueva narrativa del bienestar para cada colegio. Alinear el propósito del establecimiento con la ciencia del bienestar.

2. Enseñar la ciencia del bienestar a toda la comunidad educativa de cada colegio.

3. Aplicar y practicar la ciencia del bienestar entre los adultos del colegio, en todos los estamentos, desde auxiliares al director o directora, pues los niños y niñas observan y copian esos comportamientos y tipo de relaciones.

4. Enseñar a las niñas y niños en el marco de la educación positiva o del bienestar, teniendo presente que cada una de las interacciones con los menores es significativa, y extender ese aprendizaje a los padres y apoderados.

“Siempre he pensado que la educación positiva tiene más éxito cuando primero se empodera al profesor, cuando su narrativa mental está alineada con el por qué deben hacerlo, y donde sepa que todo lo que haga y diga con sus alumnos es importante. No basta que desde un nivel central se le dicte a los colegios que de un momento a otro apliquen la educación positiva, porque el bienestar no se decreta, no ocurre en un documento”, finalizó el especialista.

Por Francisco Dagnino de La Tercera