Seis consejos para el uso del tiempo libre en las vacaciones de sus hijos

Las vacaciones son un momento especial donde la creatividad, los gustos y las pasiones se vuelven elementos clave para desconectar a los más pequeños de las rutinas escolares. Conozca algunos consejos para encontrar en el ocio y el descanso posibilidades de explorar, disfrutar y aprender de manera recreativa e intencionada.

El tiempo libre es una necesidad vital para los niños. En vacaciones, el objetivo no puede ser diferente a buscar desconectarlos de los deberes con su jardín o colegio, no solo para recargar sus energías, sino también para potenciar sus habilidades.

Para el aprovechamiento del tiempo libre también es importante la moderación y el equilibrio entre las actividades que aportan a algún aprendizaje y las que generan diversión. Desde ahí se contribuye al desarrollo de sus pasiones y talentos.

Por eso, la Secretaría de Educación del Distrito compartimos 6 consejos para familias y cuidadores que pueden ayudar a optimizar el uso del tiempo libre con sus hijos. Conózcalos.

1. Un tiempo para compartir juegos y creaciones

Veamos, desde la mirada de los niños, la forma de aprender la capacidad de valorar los momentos simples y, sobre todo, cuando deseamos estar juntos: la observación, la escucha y la toma de ideas. Usemos la creatividad, tanto propia como la de nuestras niños, para inventar nuevos juegos, reír y llenarnos de este tiempo juntos en casa. ¿Cuál es tu juego favorito? ¿Ya lo compartiste con tu familia? ¿Y si le hacen alguna variación? Inventar y transformar los juegos es muy divertido.

2. Las pantallas como herramientas que inspiran y conectan

Establecer horarios fijos y observar la pertinencia de los programas que ven los niños puede ser una gran oportunidad. Hacer preguntas sobre los programas una vez finalizan, investigar la parte favorita, dar tiempos de respuesta, entre otros.

Los niños procesan la información de formas tan variadas que podríamos darnos la oportunidad de conocer, así como también dar lugar a las conversaciones que desarrollan el lenguaje dan ideas para empezar un juego, quizá pintar, garabatear, abocetar, interactuar, dibujar, escribir u otros, sobre una aventura y/o historia que juntos podrían evocar.

3. El ‘emocionario’

Con más días libres podemos aprovechar para hablar con ellos sobre las distintas emociones que experimentan. Su identificación, gestión, sus nombres. Es importante recordar que la familia es el primer lugar de relacionamiento y es precisamente en esta función en donde se sienten esas primeras emociones: frustración, alegría, tristeza, rabia, miedo… Enseñar a caminar desde casa es vital para este momento y para los venideros.

4. Amar es cuidar

Que este tiempo nos permita acercarnos a la idea de cuidar. Continuamente las familias se entregan desde la mirada, los afectos, la palabra y la escucha atenta para que ellos se sientan queridos y contenidos. Si los niños son acogidos en ambientes afectivos en donde se privilegia la mirada singular, la manifestación de emociones, la escucha y la conversación, tendrán herramientas para cuidarse a sí mismos y cuidar a los otros, y qué mejor que nuestras casas para poder hacerlo en estos tiempos que parecen tan extraños.

5. Guarida de historias

Las historias aparecen todo el tiempo, están a nuestro alrededor, en la cotidianidad. Por esto es importante aguardar por ellas, aprovechar los espacios en familia para contar historias, escuchar música y leer libros. Encontrarse alrededor de diversas narrativas que presenten nuevos universos, posibilidades de juego, exploración e imaginación. Para ello es importante hacer de estos momentos rituales, preparar el espacio con unos cojines, telas o tapetes, sentarnos junto a los niños y disfrutar de relatos, historias y libros.

Puede recurrir a materiales que tenga en casa para narrar, como linternas. ¿Qué tal si creamos historias con nuestras sombras o si construimos historias con los objetos de casa? En familia podríamos crear un libro, hay infinitas formas de narrar y crear historias.

6. Todo un mundo por explorar

¿Qué tal si salimos a ver el cielo y sentir la lluvia? El mundo nos ofrece muchos elementos y estímulos por explorar, el clima, el tiempo, la naturaleza y el deseo por conocer e investigar está latente desde que nacemos; por esto, demos lugar a las preguntas, a la exploración y la investigación.

¿Qué tal si nos convertimos en expertos investigadores o exploradores? Para esto puede armar un kit personal, con visores (lupas), bitácora, lápices, grabadora, cámara, bolsas para guardar evidencias, entre otros elementos, y aprovechar la calle, el parque, el jardín o el patio para investigar los misterios, los insectos o las plantas, preguntarnos y registrar nuestros hallazgos.

Fuente: Semana.com