Los beneficios de la educación ambiental en los niños y niñas

La educación ambiental para niños debe comenzar en la escuela. El destino del planeta está en sus manos y es importante que desde pequeños aprendan a racionalizar los recursos y a aportar su granito de arena en la lucha contra el cambio climático. En este difícil examen se juegan un mundo mejor, más sostenible y habitable.

SENSIBILIZACIÓN DE LOS NIÑOS CON EL MEDIO AMBIENTE

La enseñanza primaria es una etapa clave en el desarrollo de la conducta, la conciencia social y la solidaridad. En el colegio aprendemos valores y comportamientos que nos acompañarán en la edad adulta y nos definirán como ciudadanos. De ahí la importancia de despertar el interés de los escolares por el cuidado y la protección del medio ambiente durante esta etapa.

La educación ambiental para niños pretende que estos hagan del cuidado de la naturaleza un estilo de vida, en lugar de limitarse a estudiarla. Esta disciplina busca que los menores desarrollen un pensamiento ecológico firme y potente, y lo utilicen para enfrentarse a los actuales retos medioambientales desde la participación y el compromiso.

La educación ambiental tiene, asimismo, otros efectos positivos para los más jóvenes. La Universidad de Stanford analizó en 2017 cómo beneficia esta asignatura a los escolares desde la etapa infantil al bachillerato. Después de revisar más de un centenar de estudios científicos publicados entre 1994 y 2013 por otras instituciones sobre este tema, concluyó que el 83 % de los escolares mejoró su comportamiento ecológico y que el 98 % amplió su conocimiento en otras materias como matemáticas y ciencias.

MÉTODOS DE ENSEÑANZA AMBIENTAL PARA NIÑOS

La educación ambiental es un proceso de por vida y debe incluirse tanto en el programa educativo de colegios e institutos como en otras actividades tipo seminarios, conferencias o charlas. Su enseñanza dentro del aula debe adaptarse a la edad y madurez de los niños, y su aprendizaje, además de teórico, debe ser práctico, ameno y divertido.

Muchas de estas actividades se pueden realizar en el patio del centro o en cualquier parque de la ciudad. En la calle es posible aprender de las plantas, los árboles, los ríos, los pájaros o los insectos, pero también de problemas medioambientales como la contaminación, la emisión de gases, el consumo energético, el reciclaje, el aprovechamiento del agua, etc.

OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL EN NIÑOS

La necesidad de incluir la educación ambiental en las escuelas es una demanda de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Irina Bokova, directora de este organismo, así lo manifestó durante el IX Congreso Mundial de Educación Ambiental (WEEC) celebrado en la ciudad canadiense de Vancouver en 2017.

Según la Unesco, los cuatro objetivos de la educación ambiental para niños son:

  Concienciarlos y sensibilizarlos ante los problemas medioambientales.

  Fomentar su interés por el cuidado y mejora del entorno.

  Desarrollar en ellos la capacidad para aprender acerca del medio que les rodea.

  Ampliar sus conocimientos ecológicos, en temas como la energía, el paisaje, el aire, el agua, los recursos naturales y la vida silvestre.

Educar a las nuevas generaciones es responsabilidad de todos, no solo de los padres. Los niños de hoy serán los gobernantes y líderes mundiales del mañana, y tendrán que hacer frente a grandes desafíos —como el calentamiento global o el estrés hídrico— y tomar decisiones cruciales para la humanidad. ¡El futuro está en sus manos!
 

Fuente: Iberdrola.com