Niños: ¿cuándo es necesario buscar ayuda de profesionales de la salud mental?

Cuanto antes se aborden los problemas de salud mental, mejor será para su bienestar a largo plazo.

Identificar los problemas de salud mental en los niños puede ser más complicado que en adultos, pues a los más pequeños les cuesta expresar sus emociones de manera verbal.

A esto se le suma el desconocimiento entre padres, madres y cuidadores sobre las señales de alerta que se pueden encender por diferentes motivos y en cualquier edad. 

Según señalan los expertos de la Clínica Mayo, estas dificultades para comprender la salud mental de los niños puede impactar de forma negativa en su bienestar y desarrollo. Muchos niños que podrían beneficiarse del tratamiento no reciben la ayuda que necesitan.

“No suele ser fácil comprender los trastornos de salud mental en los niños porque el desarrollo normal de la infancia es un proceso que implica cambios. Además, los síntomas de un trastorno pueden diferir según la edad del niño, y es posible que no puedan explicar cómo se sienten o por qué se comportan de cierta manera”, resalta la entidad mencionada. 

Y uno de los pasos para poder ayudar a sus hijos a tiempo es comprender que también tienen preocupaciones y cargas, como las que enlista la American Academy of Pediatrics (AAP):

  • Una presión abrumadora por lograr buenas calificaciones 
  • La necesidad de destacar en los deportes, las artes escénicas u otras actividades extracurriculares
  • Horarios difíciles que no permiten suficiente tiempo para el descanso, la relajación y la diversión no estructurada
  • Acoso escolar, ya sea en persona, a través de los medios sociales, o ambos
  • Miedos persistentes acerca del cambio climático, el conflicto global y otros asuntos importantes
  • La discriminación basada en la raza, el género, la orientación sexual, el peso, la religión, la discapacidad u otros factores
  • Problemas relacionados con la pobreza o la falta de dinero para tener una vivienda segura y estable.

En Colombia, según los reportes del Sistema Integrado de Información de la Protección Social (SISPRO), el Observatorio Nacional de Convivencia y Salud Mental, y el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) la depresión es la segunda causa de carga de enfermedad y el 44,7 % de las niñas y niños tienen indicios de algún problema mental, mientras que el 2,3 % tiene Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

En la adolescencia, los trastornos más frecuentes son la ansiedad, fobia social y depresión. La ideación suicida se presenta en el 6,6 % de esta población (7,4 % en mujeres y 5,7 % en hombres).

Los síntomas de salud mental pueden ser únicos en cada caso y debido a los cambios que se atraviesan durante el crecimiento puede ser difícil notarlo. Pero, como padre o cuidador, se supone que debe conocer a su hijo e identificar cuando algo está fallando. 

Algunos signos a los que debe prestar atención son: 

– Cambios en el estado de ánimo: La tristeza, irritabilidad o apatía se pueden volver frecuentes si está teniendo problemas. 

– Pérdida de interés en actividades:
 Un niño que solía disfrutar de actividades que ahora evita o muestra poco interés puede estar experimentando depresión.

– Cambios en el apetito y el sueño: 
Un niño puede comer mucho menos o mucho más de lo habitual y tener dificultades para dormir o dormir demasiado.

– Fatiga o falta de energía: Pueden parecer cansados, agotados o desanimados la mayor parte del tiempo.

– Dificultades escolares: La depresión y ansiedad pueden afectar la concentración y la memoria, lo que podría manifestarse en un rendimiento académico disminuido.

– Retraimiento social: Aislarse socialmente, evitar interacciones con amigos y familiares, y mostrar poco interés en actividades sociales puede ser una señal de que algo no anda bien. 

– Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva: Tener pensamientos negativos sobre sí mismos y sentir que todo lo que hacen está mal.

– Quejas físicas recurrentes: A veces, los niños pueden expresar su malestar emocional a través de quejas físicas, como dolores de cabeza o dolores de estómago, que no tienen una causa médica aparente.

– Pensamientos o menciones de muerte o suicidio: En casos graves, los niños con depresión pueden hablar sobre la muerte o el deseo de morir. Estas señales requieren atención inmediata y profesional.

Estas señales son más frecuentes en trastornos de ansiedad, alimentarios y depresión, pero otras pueden ser las causas del deterioro de su salud mental, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, estrés postraumático, esquizofrenia, o estar en el espectro autista. 

Para la mayoría de los padres, hablar con su médico de cabecera o familiar es un buen punto de partida, por lo que consultar con el pediatra es la mejor opción. Este puede remitirlo a un profesional de la salud mental que sea adecuado para su hijo.

La salud mental es una parte clave de la salud humana y no debe haber vergüenza o temor al hablar de estos temas o buscar tratamiento. Es importante abordarlo cuanto antes para que el tratamiento le permita al niño desarrollarse y experimentar el bienestar. 

Mostrar amor, confianza y respeto por usted mismo y por su hijo es la forma más saludable de asegurarse de que ambos encuentren los recursos que necesitan, según la AAP.

“También tenga en cuenta que la salud mental no se trata solo de responder a los problemas. Es importante promover la salud mental positiva y la resiliencia de manera proactiva todos los días”, recomienda la asociación. 

No es solamente esperar a que estos trastornos se hagan presentes. Por eso, fomentar el cuidado personal, los hábitos saludables, relaciones positivas y un entorno de confianza es clave. 

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) insisten en que tratar los problemas de salud mental de los niños lo más pronto posible puede ayudarlos a reducir problemas en casa y la escuela, y a entablar amistades. También puede ayudar con un desarrollo saludable hasta la edad adulta.

“La terapia psicológica es un componente clave para mejorar la salud mental. Según el tipo y la gravedad de los problemas, la terapia sicológica para niños puede usarse en combinación con medicamentos”, aconsejan.

Fuente: Diario El Tiempo